¿Por qué un transporte público regulado es mejor?

Desde que en España se está iniciando, por fin, la renovación de las concesiones de transporte público por carretera de acuerdo con las directivas europeas, hablamos mucho de concesiones y modelos de gestión.

Hoy, Cinta Romero y yo hablamos de regulación del transporte público frente al esquema habitual en muchas ciudades de América Latina basado en la aprobación de licencias.

Entenderás por qué creemos que es mejor regular este sector, y los problemas que supone no hacerlo.

Enfoque del problema

Las ciudades de América Latina (Rogat Castillo, 2009) tienen un gran potencial de desarrollo. Uno de los elementos más importantes para lograrlo es tener un sistema de transporte eficiente y equitativo.

El hecho de que la gran mayoría de los ciudadanos de esta región se movilizan en transporte público (servicio que es prestado casi exclusivamente por buses) hace que la mejoría de los sistemas existentes y la definición apropiada de cómo se van a regular estos sistemas, sea imprescindible.

transporte america latina vs transporte publico regulado

Para lograr una reorganización de este servicio y una prestación de un servicio de alta calidad se deben tener en cuenta las características del mercado local, las ventajas y desventajas de las diferentes formas de regulación, además de conocer la mejor opción para reformar la movilidad.

El transporte en América Latina (Meakin, 2006), como sucede con otros continentes del mundo en desarrollo, se caracteriza por una proporción relativamente alta de uso de transporte público, pero al mismo tiempo por una calidad de servicio deteriorada.

Además, se le presta mucha atención a los desarrollos de infraestructura para transporte privado mientras que la regulación de transporte público se relega a un segundo plano.

Los resultados de esta situación implican una calidad mínima del transporte público y un gran potencial de pérdida de pasajeros por parte de estos sistemas.

¿Cuáles son los males del sistema de licencias sin regulación?

Pues son numerosos, y aquí apuntamos algunos:

  • Generan problemas de seguridad vial por dos razones:
    • Adelantamientos imprevisibles para captar un viajero
    • Bajos estándares de conducción por la falta de profesionalidad y por el cansancio de la autoexplotación.
  • Falta de profesionalización de las empresas y del personal, tanto en la prestación del servicio como en la gestión empresarial.
  • Aunque muchos son empresarios-choferes, otros acumulan vehículos y progresivamente poder en Asociaciones (o Sindicatos como se llama allá). El vacío regulador también alienta a los operadores de los diversos modos de transporte a “consolidarse en asociaciones de comercio, generalmente lideradas por un ‘hombre fuerte’ influyente, cuyo principal objetivo es el de proteger los intereses de los miembros contra iniciativas desfavorables. Ellos también tienden a imponer controles y cobros ilícitos a los operadores” (GIZ, 2006)
  • No existe planificación, sino que el sistema funciona por la intuición e improvisación de los operadores.
  • Hay una competencia en el mercado, y no por el mercado, como hablábamos en nuestro articulo “Océano azul y rojo en el Transporte Público. Competir por el mercado en vez de en el mercado
  • El descontrol de la oferta, la sobre-oferta, genera una congestión que se acentúa por las malas prácticas de conducción que antes mencionábamos.
  • En definitiva, se da una mala calidad de servicio con falta de fiabilidad y regularidad, además de falta de información (ni en diferido ni mucho menos en tiempo real).
  • Cada viajero es una parada lo que genera una muy baja velocidad comercial y largos tiempos de recorrido que no compensan la ventaja del “puerta a puerta”.
  • La falta de tecnología e información es total, nadie conoce la red, solo su línea.
  • No hay un sistema de pago unificado y menos avanzado, es un claro freno a la innovación.
  • Ni pensar en aire acondicionado, accesibilidad a PMRs, etc.

Las ineficiencias económicas

Pero es que, además, es un mal negocio y te lo demostramos:

  • Funcionan a costos marginales con baja rentabilidad para todos.
  • Por eso no da para mantenimiento y es supone:
    • Más emisiones (coste social)
    • Perdidas de ingresos por la reparación como ya decía en mi video “Operación y mantenimiento del servicio
    • Solo se hace mantenimiento correctivo, viven al día.
  • No se amortizan los vehículos, bueno, en realidad se superamortizan, pero no se generan ingresos para la renovación, y cuando ya el vehículo no da para más… vuelven a endeudarse con altos costes financieros.
  • Compran más caros los insumos porque cada uno se compra lo suyo en lugar de una acción común, como cooperativa o como empresa. Según nuestros cálculos gastan en suministros un 30% más y un 5% en combustible.

Las consecuencias (terribles)

Pues muchas cosas y graves, destacamos un resumen:

  • Con un transporte de viajeros en autobús no regulado, todos pierden, ciudadanía, trabajadores, operadores, políticos…
  • El transporte público pasa a convertirse en un bien de segunda clase, que solo usan los usuarios cautivos.

¿Y qué se puede hacer? ¿Cómo?

No hay que olvidar que el transporte público, aunque esté operado por empresas privadas, es un servicio público y un bien básico pues es el que permite en movimiento de las personas, que garantice un día normal.

Por tanto hay una responsabilidad pública y de las administraciones competentes para la gestión del mismo.

Así que nuestra opinión es que hay que regular y de manera adecuada y eficiente. Y para ello es clave:

  • Que haya voluntad política.
  • Que se elaboren buenos pliegos, que sean justos, garanticen la libre concurrencia y la competencia de operadores profesionales, así como que contengan unas exigencias y criterios de valoración coherentes.
  • Modelos hay muchos: público, privado, mixto no hace falta mirar a Europa, solo alrededor. Citamos algunos que nos gustan: Rosario, Salta, Transmilenio en Bogotá, Pumakatari en La Paz…
  • Los modelos de contratos pueden ser por zonas, por corredores, o por ciudades. Bien a coste por km o a riesgo y ventura, o mixtos.
  • La planificación y las cuentas deben estar bien hechas, con estudios rigurosos, como siempre decimos. Ello requiere una buena capacidad institucional.
  • Que se lleve a cabo un efectivo seguimiento y control de la operación que asegure el cumplimiento de los contratos.
  • Y la experiencia es que la regulación no será más barata, ni las tarifas serán menores, simplemente será mejor.

Con esto te dejamos abierto el debate, esperamos tu opinión.

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