Trabajando en India: Algunas experiencias y consejos

Ciudad de Panamá, Panamá

Inicié este post escribiendo en el tren de vuelta de Agra a Delhi con la idea de contar algunas vivencias y contribuir con mis recomendaciones. Además, prefiero empezar por el principio de este viaje, aunque hablaré de mis experiencias después de varios años trabajando por aquel país.

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Llegué el miércoles 11 de Diciembre a Agra tras un viaje de esos épicos comparados con lo que estamos ya acostumbrados en Europa. Tomé el AVE de Sevilla a Madrid el martes 10 a las 8:45, llegue a Madrid y con el tren de Cercanías fui a la T4 del aeropuerto de Barajas (Madrid). De allí con Emirates (excelente compañía aérea, muy recomendable) a Delhi, con escala de 4 horas en Dubai. De Delhi a Agra fui en un coche reservado por la agencia de viajes y tardé en recorrer 220 km, 6 horas, parte del trayecto por lo que llaman autopistas de peaje. Estas vías son algo diferentes a las nuestras pues se cruzan vacas (sagradas, no se pueden atropellar ni molestar, sino que hay que esperar) y hay puestos a cada lado de vendedores y otras distracciones que hacen la circulación lenta (por decirlo con elegancia).

No iba Agra a ver el Taj- Mahal como seguramente los lectores que no me conocen habrán pensado. Ya lo conocía de otro viaje. Llegaba allí para la 2ª Conferencia Internacional del Transporte Research Group (TRG) de la India. Tenia que dar una charla sobre Impactos Economicos de las peatonalizaciones y participar en un workshop sobre movilidad sostenible. Entre el TRG la Fundación Caminos de Hierro, institución donde participo como investigador senior, hay un convenio firmado y mantenemos una relación fluida, un continuo intercambio de expertos y tratamos de hacer proyectos juntos. Como explico en las conferencias y cursos que doy sobre consultoría e internacionalización, una buena manera de entrar en los mercados es por el lado académico. No resultas sospechoso como un consultor que va a vender sus proyectos, adquieres prestigio y consigues buenos lazos de amistad entre gente realmente preparada, al menos en la India.

 El Congreso fue impecable: excelente organización, magnífico sitio (el Hotel Jaypee Palace de Agra), el clima apoyó con una temperatura muy agradable y, sorprendentemente para mí, sin humedad. Todo excelente. No obstante, ahora voy a comentar algunas particularidades que os pueden dar idea de los problemas de trabajar en la India:

  • La forma de comer, hay que recordar que en India se come con los dedos, sin embargo, tranquilos, en estos sitios te dan una cuchara. Pero no hay que impresionarse.
  • Cuando te inscribes en el hotel (esto me ha pasado en muchos sitios) se quedan con el segundo apellido, asi que hay que asegurarse cuál te ponen en recepción porque si no, puedes tener problemillas. Yo soy Mr. Gonzalez en muchos sitios.
  • Hay que ser paciente, mucha gente te atenderá en el hotel. Como los salarios son tan bajos, se permiten el lujo de poner muchas personas, pero la mayoría no tiene la preparación y todo está muy jerarquizado. No puedes esperar que una sola persona te resuelva de una vez las cosas. Pero siempre serán exquisitamente amables y lo intentarán.
  • En India hay muchas lenguas, el Hindi es una de las mas comunes, pero realmente el idioma común es el ingles…eso si, no todo el mundo lo sabe, aunque en el nivel profesional en el que nos movemos los consultores suele ser normal que se hable.
  • Atención a los movimientos de cabeza, para el “si” tienen un movimiento ambiguo que para el visitante no experto puede parecer un “no” raro. Al respecto tengo una anécdota inolvidable. Recuerdo una reunión cuando estaba trabajando en el proyecto del tren de alta velocidad entre Calcuta y Haldia, al Este de India. Teníamos una reunión interna entre los representantes del equipo español y el consultor indio que formaba parte del Consorcio para coordinarnos. Como Team Leader (le reconoceremos como TL en el texto) por la parte española estaba esa vez (cambió varias) un reconocido profesional del mundo ferroviario que ha triunfado en muchos continentes a pesar de su inglés limitado. Empezó a hablar el Director de la consultora india que tenia un aspecto algo místico dirigiéndose al director de la parte española. Despues de una larga parrafada, paró y puso cara de esperar contestación. TL me dijo bajito, “Julian, contesta tu que no me he enterado de nada” (el acento Indio resulta complicado a pesar de su excelente inglés). Yo contesté explicando nuestro planteamiento también con gran detalle. El Director indio empezó a mover la cabeza de esa forma ambigua y dijo “perfect”. TL no entendió ni la palabra ni el gesto y se lanzó con su spaninglish a protestar. Le paramos como pudimos explicándole que el Director Indio había quedado muy contento. Al final, todo quedó en una simpática anécdota y el proyecto siguió su curso.

 

Voy a hablar de las experiencias ferroviarias en India (las buenas y las menos buenas) y para ello vuelvo al viaje en tren de vuelta de Agra a Delhi, donde empecé a escribir. El tren me lo habían vendido como de primera clase. Es un express que en dos horas te lleva de una ciudad a otra, esto es verdad. Te dan incluso de comer. Eso si, nada que ver con nuestros trenes, ni siquiera se parece a un regional, pero no está mal, se me hizo corto escribiendo parte de este post y hablando con un chino que trabajaba en IMAX y que se había venido a pasar un puente a la India.
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La verdad es que si lo comparamos con otros trenes de la India, si es de súper lujo. La experiencia mas intensa en los ferrocarriles de este país fue la siguiente que alguno me habréis oído ya contar: Fui a “Patear el terreno” en el proyecto ferroviario que ya mencioné entre Calcuta y Haldia. Entre las dos ciudades mencionadas, a vuelo de pájaro hay 80 km, a la ida fui acompañado por un ingeniero bengalí al que por su acento apenas entendía la mitad. Como es habitual allí, nos tenían un vehículo con un conductor preparado y recorrimos el corredor por autopistas de peaje similares a las del trayecto de Agra. Les pedi volver como la mayoría de los indios. Me puso muchas pegas pero cuando le dije que ya iría por mi cuenta, accedió a acompañarme. Los 80 Km directos de vuelta fueron una epopeya. 

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Un barco que ellos llaman Ferry y nosotros barco de pescadores nos cruzó el rio, después, un joven con bicicleta nos llevó sentados en una tabla sufriendo en cada pedaleo. Finalmente, el tren típico con indios colgando nos transportó hasta Calcuta. Sentados en su interior, viendo las enormes cucarachas que ni en la película “La Momia” entendí por qué preferían viajar así colgados “jugándose el tipo”. Tras 30 rupias (medio euro) y 4 horas, llegamos a Calcuta.

Para terminar os contaré mi visión de lo que es trabajar con socios o colaboradores en India; es diferente a otros países:

  • Tienen un alto dominio de la informática y las matemáticas.
  • No les vale con que les des un informe, quieren saberlo todo, te exigen la transferencia del conocimiento, lo aprenden todo, así que dos o tres proyectos después no te necesitan y lo pueden hacer más barato. Así que son el futuro.

Si tienes alguna anécdota interesante de algún viaje de trabajo o alguna recomendación para trabajar por India, te animo a que la cuentes.

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