Impactos de la implantación del vehículo autónomo (I) Marco y conceptos clave

Es obvio que resulta difícil predecir el futuro en innovaciones tecnológicas.

Si hubiéramos preguntado a los propios Hermanos Wright tras su primer vuelo en 1903 sobre el futuro que auguraban a la aviación, seguro que no habrían imaginado la dimensión de la navegación aérea actual.

Es previsible que algo similar ocurra con la conducción autónoma de nivel 5. Para eso cuento con Luis Peña , Responsable de Protección Civil y Seguridad en METRO DE SEVILLA, S.C.J.A., S.A. que ha hecho una investigación muy interesante sobre el coche autónomo.

Como es un tema que da para mucho que hablar y de gran actualidad, habrá varios artículos. De hecho ya empezamos a hablar de esto hace años en el blog en la serie de entrevistas a maestros del transporte con Ángel Alonso, catedrático de la Universidad de León y presidente de AUVSI España.

Si quieres ver esa entrevista, pincha aquí .

EL FUTURO EN LAS CIUDADES Y EL VEHÍCULO ATÓNOMO

Actualmente existen numerosos problemas e inconvenientes en la circulación real de este tipo de vehículos, pero el avance tecnológico permitirá solventarlos en el corto medio plazo.

Con respecto al rechazo de parte de los ciudadanos hacia los autos autónomos, destacar que también se produjeron rechazos históricos en tecnologías de transporte:

  • Por ejemplo, con la aparición del ferrocarril en el lejano oeste, existía la creencia que a partir de 100 Km/h al viajero “le explotaba el cerebro y se le salían los ojos porque el cuerpo humano no estaba preparado para esas velocidades”.
  • También los empleados de las diligencias o servicios postales a caballo cometían actos de sabotaje en las vías y en el material móvil, como muestra de su rechazo a esa tecnología “usurpadora”.

Es cierto que los avances de la ciencia y tecnología no se producen de repente, sino que es necesario un periodo de adaptación tanto de la ciudadanía como de la legislación.

Cuando aparecen los primeros coches en las ciudades, debido a su muy reducido número (solo personas adineradas), su baja velocidad y el ruido generado, no se producían casi problemas ni accidentes más allá de los que producían los carros tirados por caballos. Se adoptaron las mismas normas de circulación que para los vehículos tirados por animales y después con el tiempo, y con el aumento del número de vehículos motorizados, fue necesaria una adaptación de la legislación, una remodelación de la señalización, una adaptación de los pavimentos, la presencia de guardias urbanos en los cruces, las regulaciones semafóricas… hasta llegar a la situación de tráfico actual.

Se supone que con el vehículo autónomo ocurrirá algo similar. Tras una autorización o cambio legislativo comenzarán a aparecer en nuestras calles y carreteras en un número reducido, y probablemente sean propiedad de compañías dedicadas al transporte de personas.

En un principio, los vehículos autónomos circularán de acuerdo al actual código de la circulación (renovado con ciertos matices) interactuando con otros vehículos.

Si el concepto de vehículo autónomo tiene acogida por parte de los usuarios, su presencia crecerá y los problemas serán solucionados con herramientas tecnológicas.

Pero su número y grado de utilización, al igual que ha ocurrido con los patinetes eléctricos, ocasionará diversos problemas, relacionados principalmente con la seguridad de las personas y con la movilidad, tanto en ciudades como en carreteras.

Estos problemas harán necesario otro cambio legislativo, mayor que el inicial; incrementando el nivel de exigencias relativas a los stándares de seguridad y movilidad para solucionar los problemas originados por esta nueva movilidad.

En un no muy largo plazo estamos seguros de que veremos una conducción autónoma similar a la mostrada en el film “Yo robot” protagonizado por Will Smith, eliminándose casi en su totalidad los accidentes mortales de tráfico.

NIVELES DE AUTONOMÍA

El movimiento de vehículos autónomos en entornos controlados tales como fábricas e industrias es una realidad, habiendo incrementado los niveles de seguridad laboral y de producción de aquellas empresas que han invertido en esta avance tecnológico.

Sin embargo, no sucede lo mismo cuando estos vehículos deben desplazarse por vías públicas e interaccionar con situaciones continuamente cambiantes originadas por agentes externos en un entorno también cambiante como son las vías de circulación de vehículos.

Actualmente existen diferentes niveles de autonomía en la conducción. La clasificación más aceptada mundialmente es la aportada por la SAE (Society of Automotive Engineers), que es una organización enfocada en la movilidad de profesionales en ingeniería aeroespacial, automoción y todas las industrias especializadas en la construcción de vehículos, con el objetivo principal del desarrollo de estándares para la construcción de vehículos.

Según la SAE, los vehículos se clasifican en 6 niveles:

  • Nivel 0: Sin asistencia. El vehículo no dispone de ningún sistema automatizado que le permita tomar el control. No existe asistencia y el conductor realiza todas las tareas propias de la conducción (acelerar, frenar, girar, estacionar) en todo momento. Solo dispone de sistemas que emiten avisos de advertencia.
  • Nivel 1: Conducción asistida. El vehículo puede incluir sistemas que controlen la velocidad o la dirección, pero no ambos al mismo tiempo. Por ejemplo: control de crucero, control de crucero adaptativo o mantenimiento de carril.
  • Nivel 2: Autonomía parcial. El vehículo tiene la capacidad de tomar el control de la dirección, la aceleración y el frenado, pero solo bajo ciertas condiciones y por un periodo de tiempo determinado. Aunque el vehículo puede circular sin intervención del conductor, éste debe estar detrás del volante y permanecer atento para poder tomar el control en cualquier momento.
  • Nivel 3: Autonomía condicional. El vehículo puede circular solo en la mayoría de las situaciones y por periodos de tiempo relativamente largos. Se requiere que el conductor permanezca detrás del volante por si es necesario tomar el control del vehículo en alguna situación.
  • Nivel 4: Alta autonomía. El vehículo se conduce por sí solo y sin necesidad que el conductor esté atento a la circulación. En las situaciones en las que el vehículo no pueda circular por sí solo, el vehículo es capaz de buscar un lugar seguro donde detenerse y esperar a que se resuelva la situación o a disponer de más información.
  • Nivel 5: Autonomía completa. El vehículo se conduce por sí solo en todos los escenarios.

Por hoy acabamos, pero seguiremos hablando de este tema tan importante, tratando temas tan interesantes como:

  • El mercado y el interés empresarial
  • ¿Son los vehículos autónomos la solución de la movilidad de las ciudades? ¿Qué servicios darán?
  • ¿Qué opinan los expertos? Hemos hecho una encuesta muy interesante.
  • Impactos esperados, problemática y cuestiones a resolver.
  • ¿Cómo le va a Waymo?

No te lo pierdas y como siempre, te animo a comentar


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